Fragmentos sáficos de Julio Acuña
De Safo no tenemos más que su fama extendida entre comentaristas y los pedazos de papiro que guardan algunas de las palabras que escribió en sus poemas. Sumando su reputación y lo sugestivo de sus retazos, el resultado es lo que ya se sabe: una gran poeta.
Nunca sabremos hasta qué punto podía la buena Safo echar a perder un poema con una rima forzada, con un signo de admiración inútil o con una palabra sin ritmo. Debemos confiar en su fama que afirma que no, que Safo no era de esas. Safo no era como algunos de nosotros, que soltaba una cita en un lugar impensable y volvía melancólico un poema que debía ser violento.
Y así vive Safo, mezcla de leyenda griega y poeta china, con versos sueltos y envidiables como:
trapo chorreandoEso es todo. A esas dos palabras se las conoce como Fragmento 119. Parece una línea de un haiku. Y nos deja igual de alarmados. O piénsese en este otro fragmento, partido en dos, el número 61:
llegaron a ser [Igual que los poemas de Safo: poemas que llegaron a ser... por no ser.
por no
Llegué a Safo (como a tantas otras cosas) por medio de Julio Acuña, quien tanto amó la poesía griega y que, pensándolo ahora, tanto le debió a ella.
Los amigos de Julio estamos aquí para que no ocurra el olvido. Pero ahora, en su ausencia, me tomo la libertad de abrir las jaulas de su Ontología menor para heredarle al día estos fragmentos sáficos, estas palabras sugestivas y truncadas, del amigo cuya vida también se deshizo como papiro pero que sobrevive en sus palabras, que son tan duraderas como su buena fama.
FRAGMENTOS SÁFICOS ATRIBUIBLES A JULIO ACUÑA
Lugares que son [
[
[ Leticia mirando. Un plano
[
[
[
o la cocinera [
a mediodía [
[
[ y el sol
como versos griegos
o bengalas.
(Seminario nazareno)
[ en el supermercado
[
de tus senos
[
el mundo en tu delicia.
(Cipris)
[ mordisquea
[
[
el estrecho camino
[
el olor del ciprés
[
ha cambiado
[
su paso.
(Paseo)
Los cartones donde duerme
los deposita
[
[
[
en escribir
[ su rastro
[
(A la mañana...)
Bonito el arete
[
[
el arete
[
[
[
[
el arete
[
[
la lengua,
sus [
(De la mesera)
Imagino [
esos átomos
[
en Dalí.
(Salvador Dalí, "Atómica melancólica")
[
[
imitar a los hombres
[
y huyo.
(Quetzalcóatl)
[
Los árboles
[
La mano
[ el pintor
(Ventana de Madrid)
[
Una esquina.
[
[
de apenas meses.
[
[
[
el paraguas.
[
sus versos.
(A la memoria de Tu Fu)
Ella
[ la nostalgia
[
[ el mareo
(Reina de la noche)
No
[ tienen [
[ los poetas
[ la palabra.
(Los obreros)
[ quisiera
[ lámpara
[ la noche
[
mi casa.
(Puerto Moín)

3 Servidos:
Veo que como a aquel cronopio, a veces te da por “abstraer”; de donde llego a que una metáfora fuerte para la escritura es tachar, suprimir, borrar. Escritura a cuatro manos acá, las tuyas tachando-escribiendo sobre las huellas de Julio.
Qué bueno, mae, qué bueno está esto...Gracias!
Algo así fue, Esteban. Yo más bien soy extensivo, y tratar de condensar la intensidad de esos poemas de por sí intensos del Julito cronopio fue un ejercicio muy saludable. Con todo respeto para él, claro. Lo interesante ha sido ver la facilidad con la que ahora descarto versos inútiles míos... Es un ejercicio que recomiendo. Gracias por venir. Y gracias por tu comentario a mis poemas en Afinidades. Andamos en búsquedas, tratando de recuperar lo bueno que ha sido relegado. En ese sentido, le debo mucho a tu ejemplo. Saludos.
Macizo: Hola! Qué dicha, qué bueno, qué tuanis. Gracias por la visita.
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