lunes 10 de noviembre de 2008

Una tarde de otoño: Joseph Brodsky

En ruso, este poema inicia con la línea del título: Osennii vecher v skromnom gorodke... Habría sido feliz si pudiera conservar ese ritmo, pero de entrada me di cuenta que era imposible. El otoño es un pálpito distinto en cada cuerpo.

Un poema de Brodsky, siempre Brodsky...

-oOo-

Una tarde de otoño en la modesta cuadra
de un pueblito orgulloso de haber entrado en el Atlas
(algún frenesí dejaría tonto al pobre cartógrafo
o quizá es que se entendía con la hija del alcalde.)

Aquí el Espacio se ve nervioso por sus propias hazañas
y feliz de abandonar la carga de su grandeza
de encogerse a las dimensiones de la Calle Principal;
y el Tiempo, enfriado hasta los huesos, mira la cara del reloj
sobre el almacén cuyos estantes repletos
muestran todas las cosas que produce este mundo,
desde elaborados telescopios para astrónomos principiantes
hasta alfileres comunes para usos comunes.

Un cine, unos pocos salones,
aquí a la vuelta un café con las cortinas cerradas,
un banco de ladrillo rojo coronado con plumas de un águila extendida,
una iglesia cuya red —para pescar hombres— ahora
ondea vacía, y que nadie notaría
si no fuera porque al lado está la oficina de correos.
Y si los parroquianos dejaran de procrear,
el pastor empezaría a bautizarles sus autos.

Los saltamontes, en el silencio, se vuelven locos.
Hacia las 6 p.m. las calles están vacías,
despobladas como por un ataque nuclear.
Apenas asomándose, la luna nada hacia el centro
del encuadre de esta negra ventana, como
un Eclesiastés, ceñuda; mientras en la carretera
solitaria, de vez en cuando, un Buick hace brillar
sus luces enceguecedoras sobre el Soldado Desconocido.

Los sueños que sueñas no son de muchachas medio desnudas
sino más bien de tu nombre en un carta que llega.
Un lechero en la mañana, tras ver la leche agriada,
será el primero en suponer que ya te has muerto.
Aquí podés vivir, ignorando los calendarios,
podés tragar antiácidos, sin salir nunca de casa; podés establecerte
y observar tu reflejo en el vidrio,
igual que los faroles miran el suyo en los charcos que se secan.


(Versión a cuatro manos de George L. Kline & Moi.)

6 Servidos:

Asterión dijo...

Tavo, ¿también ruso?

Excelente poema a seis manos, diría yo. Aunque me quedo también con este verso:

"El otoño es un pálpito distinto en cada cuerpo".

Como me decía un amigo respecto de una imagen mía: nos debés su elaboración.

Juan Murillo dijo...

Qué soledad, buenísimo y bellísimo.

Alexánder Obando dijo...

Bello poema. Eso de trabajarlo a cuatro manos me recuerda un intento similar que empezamos Mauricio Molina y yo en los 80. Trabajábamos precisamente unos poemas de Brodsky y otros de Ferlinghetti. Nuestro ejercicio era entonces a cuatro manos con el gringo y a seis con el ruso. Recuerdo también que fue una experiencia única.

Traducir poesía a veces te enseña más poesía de lo que podías imaginar.

Felicidades, Gustavo. No sé cuántos idiomas hablás, pero que sos omnívoro, sos omnívoro, de eso no hay duda. Y la ciencia nos enseña que son los omnívoros los que estan mejor preparados para sobrevivir.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

Tavo y Álex: Mi ruso apenas alcanza para pedir un vodka de desayuno en un tren hacia Siberia -o quizá no-, preguntar nombres, decir gracias y seguir partidas de ajedrez en enciclopedias soviéticas. Ese límite es algo que me duele todos los días... Por lo demás, ya sin presunciones lingüísticas, esto de traducir a más de dos manos es toda una experiencia. En este caso, no lo hago para decir que sé ruso, sino para seguirle la pista a una voz que escucho muy cerca... Gracias a ambos.

Juan: Estoy de acuerdo. Entre otras cosas, de Brodsky me gusta la manera en que no se apiada nunca de sí mismo; lo enfrenta todo; todo lo canta. Y su dolor no fue poco.

blogworkorange dijo...

"Darling, losing your looks, go live in a village", o algo así, empieza un poema de Brodsky. Es cierto eso de que no se apiada de nada ni de nadie, por eso es tan bueno.

Gustavo Adolfo Chaves dijo...

"Sweetheart, losing your looks, go live in a village..." del poema "Elegía", sí... Y casi al final dice esto:

"You know, a landscape is what you never
know. Think of that when you think it's over..."

Saludos, y gracias por la visita.