Misión imposible: Carlos Drummond de Andrade
Algunas ideas para no abusar de la poesía, o... Algunas ideas para que la poesía no nos abuse, o... Algunos abusos para que las ideas no nos posean, o... Algunas poesías para que el abuso no nos idiotice, o... La versión high-brow en portugués de aquello que cantaba U2 (Don't move / Don't talk out of time / Don't think / Don't worry / Everything's just fine...)
Or, is it now?
Sé que este poema de Carlos Drummond de Andrade fue escrito como un gesto autocrítico. Pero cada vez que lo leo no puedo evitar un sentimiento de regaño apacible hacia mí, como si don Carlos me hablara quedo, a través de los años, y me dijera algo así como "Tavito, calladito se ve más lindo."
But, do I really...?
BÚSQUEDA DE LA POESÍA
- Carlos Drummond de Andrade
No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Frente a ella la vida es un sol estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios, los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente y confortable cuerpo, tan contrario a la efusión lírica.
Tu gota de bilis, tu máscara de gozo o de dolor en lo oscuro son indiferentes.
No me reveles tus sentimientos,
que se aprovechan del equívoco e intentan el largo viaje.
Lo que piensas y sientes, eso aún no es poesía.
No le cantes a tu ciudad, déjala en paz.
El canto no es el movimiento de las máquinas ni el secreto de las casas.
No es música oída al pasar; rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.
El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza, nada significan.
La poesía (no saques poesía de las cosas)
elude el sujeto y el objeto.
No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo mintiendo.
No te aburras.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
tus mazurcas y ascos, tus esqueletos de familia
desaparecen en la curva del tiempo, son algo inservible.
No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria que se disipa.
Lo que se disipó, no era poesía.
Lo que se partió, no era cristal.
Penetra sordamente en el reino de las palabras.
Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, pero no hay desesperación,
hay calma y frescura en la superficie intacta.
Hélos ahí, solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas antes de escribirlos.
Ten paciencia, si son oscuros. Ten calma si te provocan.
Espera que cada uno se realice y consuma
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas del suelo al poema perdido.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concentrada
en el espacio.
Acércate y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil facetas secretas bajo la faz neutra
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que le des:
¿Trajiste la llave?
Observa:
yermas de melodía y de concepto
se refugiaron en la noche las palabras.
Húmedas aún e impregnadas de sueño,
fluyen en un río difícil y se transforman en desprecio.
(Versión mía basada en esta.)



