domingo 30 de noviembre de 2008

Foto en grupo: Carlos Cortés


De: HISTORIAS DE POETAS - Carlos Cortés

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todos íbamos a ser reyes de chelles
reyezuelos de la literatura
o al menos musas de un café trasnochado
todos íbamos a ser reyes

pensábamos que la poesía
podía aprenderse en un taller y no en la vida
que bastaba con ser auténticos
comprometidos y revolucionarios
dentro de una monserga insulsa
aunque no supiéramos nada de alquimia
que el talento podía malgastarse
que era suficiente
con leer a benedetti
o leernos a nosotros mismos

todos íbamos a ser reyes
nunca nos dimos cuenta de nada
pasamos de la euforia
a la decadencia en una noche
por la vida literaria
sin haber llegado a la literatura


(Tomado de: Autorretratos y Cruci/ficciones, EUNED 2007.)

miércoles 19 de noviembre de 2008

El sexo en la Historia: Thomas Lux

Hacía tiempo que quería pasarles este poema de Thomas Lux. Se lo había leído a mis estudiantes hace unos meses, a inicios de la primavera, cuando ocurre el destape anual de la piel en los países con nieve. La idea era que se tomaran su desmadre hormonal con un poco de humor. Al final, fueron pocos los que se rieron. La mayoría me miraba con alarma, como si finalmente hubiesen descubierto al violador rampante que se ocultaba tras mi no muy sutil apariencia de profesor de lenguas (¡Profesor de Lenguas!, ¡qué obsceno!). Pero la verdad no los culpo: todos en todas partes somos en mayor o menor medida unos santos católicos y castrados apóstoles de estas vergüenzas.

Ahora que los gobiernos no intervienen en la economía pero sí en las sábanas nuestras de cada noche, cuando la gente debe gastar tiempo y dinero para decidir algo que no les compete en lo absoluto (la vida sexual de los otros) y cuando tanto bien nos haría acercarnos más para perdernos el miedo, va este poema con patada en la entrepierna y sonrisa traviesa de Thomas Lux. Oremus...


EL SEXO EN LA HISTORIA - Thomas Lux


Da la impresión, al leer las revisiones, de que sólo el Papa,
los cardenales, los sacerdotes, los monjes
y las monjas participaban. Cómo pudo el campesinado
reproducirse a pesar de las prohibiciones
sigue siendo un misterio: nada de sexo
el Jueves, el día en que Cristo fue arrestado,
el Viernes había que honrar Su muerte,
el Sábado había que honrar a Su Mamá,
el Domingo fue cuando resucitó,
el Lunes había que honrar a los que no habían resucitado...
Parece ser, si se toman en cuenta los festivales y ayunos
alrededor de la Pascua, Pentecostés, Navidad,
que si acaso quedaban dos o tres días al año para el sexo
siempre y cuando:
1) No lo disfrutaras.
2) Fuera conceptual, heterosexual, hombre y mujer, el hombre
arriba. La crónica
escasez de comida se hacía llevadera
gracias al ayuno penitencial (pan
y agua) que se imponía a los infractores: 7 días
por sueños húmedos, 20 días
por masturbarse, 2 años
por conexión interfemoral (el pene
entre los muslos de una acompañante pasiva)...
Y a pesar de la endogamia
a la que daba lugar el esnobismo, tampoco la nobleza
le hacía mucho casos a los sacerdotes
y esa es la razón por la que hoy tenemos tantos humanos estériles,
tontos, educados y adorablemente distraídos
que se la pasan sentados en cafés al aire libre
a lo largo de famosos bulevares con tiendas.
El sexo era sexo: carne
sobre carne, por años y años, decir una cosa
y hacer la otra - rápido, furtivo, con miedo
y Dios
siempre observando,
con Sus enormes ojos abiertos,
mirando lo que había hecho.


(Traducción de G. A. Chaves.)

lunes 10 de noviembre de 2008

Una tarde de otoño: Joseph Brodsky

En ruso, este poema inicia con la línea del título: Osennii vecher v skromnom gorodke... Habría sido feliz si pudiera conservar ese ritmo, pero de entrada me di cuenta que era imposible. El otoño es un pálpito distinto en cada cuerpo.

Un poema de Brodsky, siempre Brodsky...

-oOo-

Una tarde de otoño en la modesta cuadra
de un pueblito orgulloso de haber entrado en el Atlas
(algún frenesí dejaría tonto al pobre cartógrafo
o quizá es que se entendía con la hija del alcalde.)

Aquí el Espacio se ve nervioso por sus propias hazañas
y feliz de abandonar la carga de su grandeza
de encogerse a las dimensiones de la Calle Principal;
y el Tiempo, enfriado hasta los huesos, mira la cara del reloj
sobre el almacén cuyos estantes repletos
muestran todas las cosas que produce este mundo,
desde elaborados telescopios para astrónomos principiantes
hasta alfileres comunes para usos comunes.

Un cine, unos pocos salones,
aquí a la vuelta un café con las cortinas cerradas,
un banco de ladrillo rojo coronado con plumas de un águila extendida,
una iglesia cuya red —para pescar hombres— ahora
ondea vacía, y que nadie notaría
si no fuera porque al lado está la oficina de correos.
Y si los parroquianos dejaran de procrear,
el pastor empezaría a bautizarles sus autos.

Los saltamontes, en el silencio, se vuelven locos.
Hacia las 6 p.m. las calles están vacías,
despobladas como por un ataque nuclear.
Apenas asomándose, la luna nada hacia el centro
del encuadre de esta negra ventana, como
un Eclesiastés, ceñuda; mientras en la carretera
solitaria, de vez en cuando, un Buick hace brillar
sus luces enceguecedoras sobre el Soldado Desconocido.

Los sueños que sueñas no son de muchachas medio desnudas
sino más bien de tu nombre en un carta que llega.
Un lechero en la mañana, tras ver la leche agriada,
será el primero en suponer que ya te has muerto.
Aquí podés vivir, ignorando los calendarios,
podés tragar antiácidos, sin salir nunca de casa; podés establecerte
y observar tu reflejo en el vidrio,
igual que los faroles miran el suyo en los charcos que se secan.


(Versión a cuatro manos de George L. Kline & Moi.)

domingo 9 de noviembre de 2008

Sólo bueno: Julio Herrera y Reissig

De este señor dijo Huidobro que era su maestro. Y aquí Ángel Rama lo lee siguiendo el pentagrama:


SOLO VERDE-AMARILLO PARA FLAUTA, LLAVE DE U
Julio Herrera y Reissig

Virgilio es amarillo
y Fray Luis Verde.
(Manera de MALLARMÉ)


(Andante)         Úrsula punza la boyuna yunta;
                              la lujuria perfuma con su fruta
                              la púbera frescura de la ruta
                              por donde ondula la venusa junta.

(Piano)                Recién la hirsuta barba rubia apunta
                               al dios Agricultura. La impoluta
(Pianissimo)      uña fecunda del amor, debuta
(Crescendo)       cual una duda de nupcial pregunta.

                               Anuncian lluvias las adustas lunas,
                               almizcladuras, uvas, aceitunas,
(Forte)                 gulas de mar, fortunas de las musas;

                               Hay bilis en las rudas armaduras;
(Fortissimo)      han madurado todas las verduras
                               y una burra hace hablar las cornamusas.



De: Los maitines de la noche (1902)

sábado 1 de noviembre de 2008

Anglodivertimentos: G. A. Chaves


Ya le decía yo a Asterión que lengua-madre sólo hay una... Sin embargo, entre las cosas que he escrito en inglés, la que mejor esconde su fracaso es esta:


PORTRAIT OF ENVIRONMENTAL SHYNESS
- G. A. Chaves

The tourist asked the person in front of me
To take her picture by the steps of the building
I was about to start climbing.
“Wait, wait”, I told them,
“You don’t want my ugly butt in that take.”
They must have giggled —though I didn't bother
To look back and confirm it.
Instead I hurried up and moved away
In polite disappearance,
Excited though by the notion
Of returning with a stranger
To a foreign homestead, to foreign eyes;
Preserved in a picture taken a moment after my presence―
Dissolved, invisible but existing
Suffused with the palpable morning
Like the breeze that was photographed also
In the midst of our mutual strangeness.

(He aquí la translation...)