Morituri: Klaus Steinmetz
Morituri, de Klaus Steinmetz
Premio Mesoamericano de Poesía
"Luis Cardoza y Aragón" 2008
Editorial Cultura, Guatemala
Morituri fue el segundo poemario de Klaus Steinmetz en recibir un premio internacional durante el año 2008. Su otro libro, La yema del tiempo, obtuvo el Premio Hispanoamericano de Poesía Sor Juana Inés de la Cruz, y corren rumores de que se presentará en el país en septiembre. Así, a pesar de ser el segundo libro en orden cronológico, Morituri es el primer poemario de Klaus Steinmetz que sale a la luz, editado en este caso por la Editorial Cultura, de Guatemala.
Por lo que consta en las notas periodísticas aparecidas tras el otorgamiento del primer premio, La yema del tiempo es un largo poema narrativo dividido en capítulos en el que intervienen varias voces y que trascurre en San José. Según Steinmetz, La yema del tiempo presenta, además, "tintes autobiográficos".
Por su parte, Morituri es también un largo poema dialogado entre varios personajes genéricos (Él, Ella, Ellas, Ambos, El Otro), divido en diez secciones ordenadas en un eje Norte-Sur a través del continente americano: Nueva York, Miami, Ciudad Juárez (México), Chalchuapa (El Salvador), Alajuela (Costa Rica), Mitu (Colombia), Guayaquil, Ica (Perú), Sao Paulo y Tigre (Argentina).
El hecho de que Steinmetz haya apostado por poemas largos de intención narrativa debería ser suficiente para prestarle atención y apartarlo de casi cualquier otra línea visible en la poesía costarricense actual, tan notoriamente marcada por su brevedad compositiva y por sus (¿voluntariamente?) limitados alcances conceptuales. Pero Morituri revela que Steinmetz tiene muchas (y más relevantes) cartas bajo la manga de sus propuestas, las cuales contribuyen a que sus poemas no sólo sean novedosos, sino, ante todo, exitosos.
Para empezar, los poemas de Steinmetz no son cuentos en verso. Sus poemas no son ni prosaicos ni lineales. La voz de los personajes no es estable y, de hecho, es posible argumentar que se trata de diferentes personajes en cada caso, aunque la estructura del libro sugiera una especie de viaje continental por parte de ellos. En realidad, las diferentes "locaciones" del poema total no corresponden a la continuidad de un viaje, sino a la simultaneidad de varias historias anónimas que, como sugiere el título Morituri ("los que van a morir"), comparten desconcertantes rasgos de violencia y muerte.
En la primera sección, "Él" da una caminata en Nueva York y piensa en una persona que se ha ido; contempla la inutilidad de la pasión o el esfuerzo ("Todo esto es / como una lluvia de semen / esparcido inútilmente"; p. 11), y termina sintiendo un miedo absoluto que se confunde con la orfandad; es decir, con la separación de la madre y la consiguiente conciencia de la muerte. El poema se construye como un monólogo dramático donde el punto de vista no parte de lo emotivo sino de lo descriptivo:
Más allá Brooklyn,La triste ternura de esta imagen se transforma en una visión infernal en el siguiente poema, cuando "Ella" recorre esas mismas calles de Manhattan mientras caen las torres gemelas. La fragilidad de las aves que mueren al estrellarse contra los vidrios es ahora la fragilidad humana en medio del colapso de las torres:
y mucho más allá sobre esas mismas avenidas
una tarde que caminé al lado de G
buscando las aves torpes y moribundas
que solían estrellarse contra el ventanal inmenso
de una vieja oficina postal.
Ella doblaba su humanidad perfecta
regalaba al pájaro un último refugio
-migas de su aliento-
construía un huevo con sus manos
y esperaba que muriera.
No estarás porque eresLos ecos que producen estas metáforas de poema a poema (el ave que se estrella, la persona que cae del edificio, las mismas manos que los recogen en un huevo), son ejemplos de la admirable habilidad de Klaus Steinmetz para proyectar las confluencias más extrañas y reveladoras en sus poemas. En la sección Miami, por ejemplo, la cavidad vaginal es el espacio de encuentro entre "Él" y "Ella"; pero en la sección de Ciudad Juárez, México -a mi gusto la más emotiva de las secciones de este libro-, la confluencia se da en la boca de una mujer mutilada y asesinada. "Él" dice: "En el sueño / mis brazos levantan tu cuerpo intacto / (...) // Hace semanas ya no estás en él / y sin embargo / la débil abertura de la boca / me muestra el camino / de tu partida." La forma en la que Steinmetz conduce la tensión física y emocional en estos poemas es admirable, sobre todo porque ambos poemas expresan una profunda ausencia y un deseo insatisfecho; es decir, son el mismo poema, pero en medio de realidades distintas.
esa pequeña hojuela
que cae en línea recta en CNN.
Me oculto en una caverna
en medio del polvo
y lloro desnuda.
Al llegar la tarde
te devolveré al huevo
formado por mis manos.
Con la sección correspondiente a Chalchuapa, El Salvador, Morituri alcanza un momento cúspide de aciertos en la ejecución. El tema: dos mareros que se enfrentan, al mejor estilo de un par de cuchilleros de Borges. El nudo: la violencia activa ya no entre "Él" y "Ella", sino entre "Él" y "El Otro". El resultado: una danza homoerótica como sólo los juegos de guerra masculinos pueden producir. En medio de todo, el lenguaje de Steinmetz es inequívoco, incluso sin llegar a sacrificar la sugestividad:
Dos hombresA partir de aquí el poema sólo gana en intensidad erótica y en perspicacia psicológica: "Cuánto quisiera dejarse matar / por un hombre así. // Entregarle su piel / dejarla a merced suya.(...) // La admiración es una forma de amor // También el homicidio / del objeto del deseo." (p. 42).
con los torsos desnudos
se enseñan los cuchillos.
El salvatrucho quiere matarlo
por ser un dieciocho.
El dieciocho quiere matarlo
por ser un salvatrucho.
Por lo demás,
ambos desayunaron lo mismo.
Lo que estos fragmentos tienen en común es una muy inteligente adaptación del lenguaje a las necesidades dramáticas de cada sección. Como ya dije, la objetividad descriptiva de Steinmetz no le resta sugestividad a los poemas. Incluso, una práctica como el uso del pronombre "tú" a lo largo del libro, que goza de justificado repudio en la poesía costarricense actual, sirve para instaurar una distancia emotiva entre el autor y los personajes. El "tú" de estos poemas no es artificial, sino más bien impersonal. Esta impersonalidad poética es, a mi parecer, uno de los aspectos más novedosos de la poesía de Klaus Steinmetz. Me parece que se trata de un paso evolutivo lógico en el medio. Es una poesía que se plantea más allá del lirismo exacerbado y anclado en el "yo", pero más allá también de la ironía, que si bien es cierto ha denunciado exitosamente los abusos subjetivistas de la poesía anterior, muestra ya señales de agotamiento en tanto no ha logrado proponer alternativas a ese válido deseo que tenemos los lectores de poesía de "conectar" con lo que leemos. Creo que esta opción impersonal se ha venido profundizando desde el Bestiario de amor de Esteban Ureña, y esta semana se ensanchará con la aparición del primer libro de Silvia Piranesi: No importa existe el viento. El hecho de que tres poetas tan disímiles puedan ser nombrados a la vez para hablar de nuevas líneas creativas debería darnos esperanza sobre lo que podría depararnos el futuro en términos de diversidad poética. Pero a mí me resulta patente que la poesía impersonal de Klaus Steinmetz comparte con la de Ureña y la de Piranesi un deseo por dejar el campo abierto a la emoción, pero siempre desde una inteligencia que sabe hacer arte con esa emoción sin caer en manierismos ni poses.
Hay otro aspecto que me produce un enorme respecto hacia Morituri, y es la manera en la que su autor maneja las líneas. Los poemas de este libro dependen, en diferentes momentos, de distintos mecanismos para ser legibles y efectivos. Algunos pasajes revelan una intención narrativa y se expanden en estrofas más o menos extensas. Estos pasajes usualmente describen acciones exteriores. En medio de estas estrofas, es posible hallar muchísimos fragmentos de uno, dos o tres versos que usualmente no presentan más que una imagen. Entre las estrofas cortas y largas se da un concierto difícil de seguir de primera entrada, pero dispuesto de una manera tal que, al leerlos con cuidado, descargan toda su eficacia formal al tensar la realidad exterior con los ánimos interiores de los hablantes. La manera en la que Steinmetz "narra" a partir de imágenes -y no únicamente de acciones- es envidiable, y en esto creo ver la influencia más notoria del poeta que preside este libro desde su epígrafe : Paul Celan. Así es, por ejemplo, como presenta Steinmetz a la mujer mutilada en Ciudad Juárez (México):
El amanecer rosado,La conciencia de la muerte de la mujer es un fenómeno absolutamente visual y de una precisión que, necesariamente, nos horroriza por su naturalidad:
lleno de perfumes.
La mordedura en tu cuello.
El seno desprendido.
Y las moscas.En estos versos, como en todos los demás que componen Morituri, hay un uso plenamente conciente y económico de la prosodia, una materia que sigue pendiente entre muchos poetas ticos. En Morituri, cada verso mide un tiempo, crea una idea, propone un ritmo o culmina una imagen. Eso es lo que convierte a estos versos en poesía, más allá de la obviedad de que se trate de verso libre.
Y las hormigas.
Los insectos indefinidos
que me colonizan.
Es gratificante leer poemas como estos, que salen de su autor y se van a ocupar espacios que el extremo personalismo y la mínima ambición de nuestro medio le han negado por mucho tiempo. Es un alivio saber que la poesía puede hablar de violencia y de realidades límite sin siquiera acercarse al panfleto. Es saludable para todos tener entre nosotros a un poeta con algo más que tos y rabia; alguien como Klaus Steinmetz para quien la sensibilidad no va a ser nunca la negación de la inteligencia.

16 Servidos:
Tavo, esta reseña y otros comentarios que he escuchado, hacen definitivamente que este sea un libro obligado. Ojalá lo podamos tener por aquí.
El título es muy bueno, un gran acierto, y los frgamentos que nos has compartido anuncian cosas muy buenas.
Por lo demás, concuerdo completamente con la opción, o la oportunidad, de que el autor privilegie el poema extenso, tan vilipendiado en nuestro medio,un medio chato, con "temor a la poesía".
Y finalmente (y no te restés méritos), la oportunidad de contar con crítica literaria apasionada y con reseñas como las tuyas. Así las cosas, la convivencia de poesía como la de Steinmetz, visibilizada por una crítica literaria honesta y clara, son los dos ejes sobre los que debe descansar el futuro de una poesía tica ahora adocenada, repetitiva, sin pasión y sin riesgo. Son los dos ejes que permiten atisbar un verdadero nuevo rumbo para nuestras letras.
Saludos.
Tavo, gracias por hablar de estas obras a las que nadie de por acá está dispuesto a darles pelota. Recuerdo que a las noticias de los dos poemarios de Klaus ganadores en 2008 llegué única y exclusivamente gracias al blog de Juan Murillo. Nada en los periódicos, nada en los medios tradicionales, nada en los dizque premios nacionales de poesía.
¿No sabés cómo se va a mover este libro en Tiquicia? No sé si se consigue, pero no me extrañaría que se convierta en un imposible y se vaya a hablar de él 20 años después, en una lista de poemarios de culto inencontrables...
Bien por Steinmetz, bien por la poesía tica.
Siempre me ha sorprendido que todos los poetas no sean diametralmente distintos entre sí. Los cliques, fads, ismos, círculos y convergencias me parecen actitudes escencialmente antipoéticas. En la literatura, siempre he creído, la poesía es la que eleva el estandarte del yo de primera, en el sentido de autoexpresión, y como tal uno esperaría una saludable e inevitable variedad de voces. Dice mucho de los poetas actuales (no de todos claro) que esto no sea así.
Otra cosa que me sorprende es que los poetas que están creando sendas personalísimas y distintas sean no los jóvenes poetas, sino poetas tardíos (si es que existe tal cosa) como Ureña (1970, debutando en 2004) o Steinmetz, recien publicado, que pertenece a la generación de Carlos Cortés. Es posible que esta poesía sea sorprendente porque ha sido ponderada largamente, pero es más posible que lo sea porque es la que finalmente no les repugno como pose sino que les sonó propia y por lo tanto no les dió verguenza entregarla a la imprenta.
Ya aparte de las especulaciones, me parece interesante lo que mencionas que hace Steinmetz en cuanto al locus de la acción. No es usual el alcance continental. Tampoco es usual la unificación total del libro baja un sólo objetivo y proyecto poético. Me parece ver aquí una ambición poco usual en nuestro país, una ambición saludable.
Crònica de una buena poesìa anunciada. Alguno de ustedes internautas activos, por favor localice el nùmero de la galerìa de Steinmetz (se llama igual que su dueño) y me da el nùmero. Yo lo llamo y le pido detalles para la adquisiciòn de sus libros
Tavo, te jalaste otro palo de reseña.
Yo en cuanto a mì, no toco nada ni borro nada. Solo saco mi lista de top ten poetas ticos y le saco un poquito de brillo, jejeje ;)
El libro lo conseguí por medio de F&G Editores, de Guatemala (http://www.fygeditores.com/). Hay una muchacha que se llama Yanira Gálvez que procesa los pedidos. Muy responsable y de confiar. Alguien debería hacer un pedido grande para librerías, pero se puede también pedir una copia nada más. Con todo y gastos de envío hasta EE.UU., el libro me salió en $12. Es cariñoso pero valió absolutamente la pena. Y como dice Sentenciero, es mejor conseguirlo ahora antes de que se convierta en leyenda. Gracias a todos por retornar a esta cafetín.
A Juan Murillo quiero recordarle a opinión de Horacio, quien aconsejaba publicar poesía tras unos veinte años de escribirla.
Dicho esto, pienso, gracias Tavo, que nos hallamos ante un gran poeta no en ciernes sino pleno; a pesar de las breves muestras de sus versos, la reseña de nuestro master es un auténtico modelo del género. Pediré el libro.
Definitivamente, un libro que vale la pena. Tono, estilo y estructura, como ya has apuntado, se alejan de las tendencias más comunes en nuestro medio.
La primera parte, y claro que la sensación vuelve, sobre todo en los casos de ÉL, me recordó la película "Cielo sobre Berlín" (Las alas del deseo), de Wim Wenders. Me dio la sensación de que ÉL (y eventualmente ELLA) es una especie de ángel que sobrevuela las ciudades. Y hacia el final, también esa barrera, ese estar entre dos mundos.
Tavo, siempre agradezco mucho tus traducciones, porque traés textos de autores que de otra forma no sé cómo llegarían a mis astigmáticos guachos, pero las reseñas que posteás, como ésta, son también motivo de gran felicidad: aparte de estar siempre muy bien escritas, pasa que el final llega demasiado pronto. Gracias.
Hola Gustavo, es María la del taller del Ch. Me fui soplada del taller y no puede hablar con vos. Le dije a la Sil, él es el de afinidades? Afinidades es un proyecto que me parece muy valioso, me gusta mucho ser parte de el. Gracias por tus comentarios sobre Panning y el otro que va a cambiar de titulo. Je! Al chile que es refrescante escuchar la opinión de los que no han estado tan cerca de lo que se ha ido escribiendo. Saludos.
m
Reciba un cordial saludo:
Hemos leído sus reseñas, y nos gustaría invitarlo a participar en nuestra revista-blog.
La Escafandra
lo compré en guatemala recientmente, lo leí, me gustó y ya lo hice circular.
Hola a todos. Muchas gracias por sus comentarios y por hacer circular el libro de Klaus, que es lo importante. Perdonen la falta de respuestas últimamente pero andamos en movida. Pronto volvemos. Saludos.
Gracias, Gustavo. El libro se ve que promete. En general, me parece bienvenido lo que ya subrayó Murdock, que cuesta encontrar ese tipo de aliento extenso, de proyecto poético sostenido. Saludos.
Los invitamos a leer la primera entrega de La Escafandra.
http://revistalaescafandra.blogspot.com/2009/09/nuestro-primer-editorial.html
Indíquenme donde puedo fotocopear Morituri.
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